El porno llena y hastía. Y el adicto prefiere ese estado a disfrutar del verdadero sexo: la relaciones con una mujer en un contexto de amor conyugal. El experto Sam Guzmán -fundador de The Catholic Gentleman- advierte que “la pornografía destroza a los matrimonios porque destruye la intimidad”.

La pornografía no solo es considerada por varios expertos como una nueva droga que genera una dependencia similar a la ocasionada por drogas duras en personas de cualquier edad, sino que destruye el amor de Dios en el alma y distorsiona la verdadera sexualidad humana.

Sam Guzman, fundador y editor del blog The Catholic Gentleman (El caballero católico), compartió un artículo en el que apunta 9 contundentes razones para rechazar la pornografía de la vida del hombre.

1. Daña a las mujeres reales

Sam Guzmán indicó que muchas veces se tiene la impresión de que la pornografía es inofensiva y que las mujeres que salen en esos vídeos se “están divirtiendo y realizándolo por elección”.

“Es mentira. Un sin número de estrellas del porno que dejaron la industria han contado historias de abuso físico, emocional, coerción, automutilación, depresión, violencia e intento de suicidio. Dicen con vehemencia que ser una estrella porno era miserable, no divertido. Eso sin mencionar a los millones de mujeres que son vendidas como esclavas para alimentar a la industria”, señala el autor.

Cuando se “ve un vídeo o mira una imagen, está causando un dolor incalculable a millones de mujeres y niños que merecen ser amados y apreciados, no abusados y vistos como objetos”.

2. Mata el amor

La pornografía destroza a los matrimonios porque ésta destruye la intimidad, indica Guzmán.

“Ver pornografía clava un cuchillo en el corazón del cónyuge. Le hace perder toda confianza. Le dice que nunca será lo suficientemente bueno. Se burla de tus promesas matrimoniales. Planta las semillas de la amargura y el resentimiento. Le causa dolor profundo, emocional y espiritual”.

3. Hace que el sexo de verdad se disfrute menos

Según una encuesta reciente hay un número creciente de hombres que prefieren la pornografía al sexo real.

“¿Por qué? Porque es más fácil. Con un botón, usted tiene acceso infinito a mujeres arregladas que hacen cosas que ninguna esposa en su mente haría. Ni siquiera tienes que preocuparte por dar placer a otra persona. En comparación, el sexo real se siente como una tarea. Muchos hombres incluso reportan que ya no pueden despertar lo suficiente como para tener relaciones sexuales con mujeres reales. Básicamente, arruina tu vida sexual”, apunta Guzman.

4. Distorsiona la visión del hombre hacia la mujer

El bloguero afirma que la forma más rápida y absoluta de distorsionar la visión sobre las mujeres es mirar pornografía, porque allí“las mujeres son solo objetos”.

“No tienen emociones, ni necesidades, ni alma. Son instrumentos de gratificación. No puedes tener una visión saludable y normal de las mujeres en la vida real, si has visto como abusaban de ellas, de la forma más horrible en la pantalla”.

Las mujeres merecen “respeto y protección, no lujuria”, porque viendo pornografía no se verá a una mujer como “hecha a la imagen de Dios”

Luego, destaca que las mujeres merecen “respeto y protección, no lujuria”, porque viendo pornografía no se verá a una mujer como “hecha a la imagen de Dios”, sino “se comenzará a fantasear sobre ella como si fuera su juguete”.

5. Extingue la gracia de Dios en el alma

“Un pecado mortal es un pecado que destruye el amor de Dios en tu alma. Es un pecado tan grave, tan horrible que nos separa de Dios, dejando un alma fría, sin vida y enferma”, recuerda Guzmán.

Asimismo, dice que se pueden “crear muchas excusas”, pero “mirar pornografía es un pecado mortal y traza un camino al infierno”.

“San Pablo deja claro: aquellos que toleran el pecado sexual en sus vidas ‘no heredarán el reino de Dios’ (Gálatas 5: 19-21). Puedes tener cielo o pornografía, pero no ambos. Elige tu opción”, exhorta.

La pornografía se convierte “muy rápidamente en una adicción como el crack o la metanfetamina”

6. Se agrava con el tiempo

La pornografía se convierte “muy rápidamente en una adicción como el crack o la metanfetamina”.

“Los meses pasan y las mismas cosas aburren. Se necesita más y más cosas extremas para que te emociones. Pronto estás viendo cosas que te habrían horrorizado hace poco tiempo. Y no importa cuánto veas, nunca es suficiente”, añade.

7. Te vuelve egoísta

Guzman explica que cuando se pasan horas generando satisfacción con imágenes obscenas, las personas empiezan a “obsesionarse consigo mismas”.

“En lugar de abrazar el sacrificio requerido por el amor verdadero, comienzas a ver a los demás como objetos diseñados para servir a tus necesidades y deseos, al igual que las mujeres de fantasía en la pantalla. En lugar de dar y servir como Cristo, se obsesiona con tomar y consumir. Te vuelves egoísta, enojado, abusivo sin siquiera darte cuenta. Te conviertes en un narcisista que usa a otros en lugar de amarlos”, agregó.

8. Roba la alegría

El bloguero sostiene que la pornografía deja a la personas con sentido de culpabilidad y miserables.

“No importa cuánto nos mintamos a nosotros mismos, sabemos en el fondo que el porno está mal. Y cada vez que lo miramos, nuestra conciencia naturalmente nos molesta”, señala.

El problema de la pornografía es que vuelve a las personas adictas al pecado y las vuelca voluntariamente a la esclavitud del demonio

9. Te hace esclavo

Según Guzman el problema de la pornografía es que vuelve a las personas esclavas de su propio de deseo, y del diablo.

No obstante, añade  “Cristo nos redimió, y cuando fuimos bautizados, nos liberó de esta cruel esclavitud y nos trajo a la libertad de los hijos de Dios. Si eres bautizado, estás muerto al pecado y vivo a Dios. Ustedes comparten la libertad de Jesucristo, y ustedes ya no son ‘esclavos sino hijos’ (Gálatas 4: 7)”.

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FUENTE ACTUALL

Categories: Mundo

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