Muchos se preguntan si el gobierno políticamente correcto sueco actuaría de la misma manera si fuera una niña la que viajara a Suecia para casarse con un pedófilo y violador.

Muchos se preguntan si el gobierno políticamente correcto sueco actuaría de la misma manera si fuera una niña la que viajara a Suecia para casarse con un pedófilo y violador.

El gobierno sueco está siendo duramente criticado después de otorgar a un iraquí la custodia de los hijos que tuvo con una niña de 13 años a la que violó en Irak tras casarse con él en 2007.

Ella viajó hasta el país de Oriente Medio para casarse con este hombre, su primo, de 23 años por aquel entonces.

Tras otra serie de asaltos sexuales se quedó embarazada ese mismo año y viajó de regreso a Suecia donde tuvo a gemelos. Dos años después viajó de nuevo a Irak para solicitar el divorcio respaldada por su padre siempre que renunciara a la potestad de sus hijos bajo lo que estipula la ley iraquí.

“Después de mi divorcio, la familia de mi ex marido vino a por mí. Me quitaron a mis hijos y se fueron. Solo lloré y grité de angustia”, dijo la madre a al medio sueco Dagens Nyheter.

Sin embargo, tras el divorcio ella era la única responsable legal de sus hijos en Suecia. Una nueva sentencia del Tribunal del Distrito de Estocolmo otorga la potestad en exclusiva al ex marido.

Se estima que 240.000 jóvenes inmigrantes viven bajo las reglas de la llamada “cultura del honor” en Suecia

Según el tribunal, ambos parientes no cooperan entre sí, así que la custodia compartida queda excluida por lo que Alicia tuvo que dar el consentimiento para que el hombre se quede con los hijos en Irak, informa Breitbart.

La medida, aunque legal, está lejos de ser justa. “La sociedad debe atreverse a tomar una posición en algún momento. Usted no es un padre adecuado si se casó y tuvo relaciones sexuales con una niña de 13 años”, argumenta Sara Mohammad de la organización contra los crímenes de honor GAPF.

“Si una chica sueca hubiera sido enviada al extranjero para casarse con un pedófilo, entonces todos los trabajadores sociales y políticos se llevarían las manos a la cabeza. Todos lo habrían considerado como un gran escándalo”, agregó.

Se estima que 240.000 jóvenes inmigrantes viven bajo las reglas de la llamada “cultura del honor” en Suecia.

En 2016, las autoridades afirmaron que había al menos 70 niñas menores de edad casadas en lugares de asilo para refugiados por todo el país a pesar de que dichos matrimonios son contrarios a la ley sueca.

FUENTE ACTUALL

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