Nacido en Torre-Hermosa, en el reino de Aragón, el 24 de mayo de 1540, en la fiesta de Pentecostés, llamada en España “la Pascua del Espíritu Santo”, de ahí el nombre de Pascual; murió en Villa Real el 15 de mayo de 1592, el domingo de Pentecostés.

Sus padres, Martín Bailón e Isabel Jubera, eran piadoso campesinos. El niño comenzó muy pronto a dar muestras de esa devoción profunda hacia la Eucaristía que tanto le caracteriza. Desde los diecisiete hasta los veinticuatro años trabajó como pastor y durante todo ese tiempo ejerció una influencia saludable en sus compañeros. Después fue recibido como hermano lego en los frailes franciscanos de la reforma alcantarina. En el claustro la vida de contemplación de Pascual y su autosacrificio cumplieron la promesa de sus primeros años. Eran notables su caridad para con los pobres y afligidos y su permanente cortesía. En una ocasión, durante un viaje por Francia, defendió con éxito el dogma de la presencia real contra las blasfemias del predicador calvinista y apenas escapó de la muerte a manos una turba de hugonotes. Aunque su educación fue escasa, gentes de toda condición buscaban sus consejos. Mantenía íntima amistad Copn personajes de eminente santidad. Pascual fue beatificado en 1618 y canonizado en 1690. Su culto floreció sobre todo en su tierra natal y en el sur de Italia y se difundió ampliamente en América española central y del sur.

En su carta apostólica Providentissimus Deus, Leo XIII declaró a S. pascual protector celestial de los congresos y asociaciones eucarísticos. Su fiesta se celebra el 17 de mayo. Normalmente es representado adorando la Sagrada Forma.

Staniforth, Oswald.

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