Ex presidente del PPC manifestó su rechazo a la ideología de género al semanario Sucesos y denunció la presión política de ONGs que promueven la millonaria agenda homosexual en el Perú.

 

Ex presidente del PPC manifestó su rechazo a la ideología de género al semanario Sucesos y denunció la presión política de ONGs que promueven la millonaria agenda homosexual en el Perú.

Entrevista original: Sucesos

Escribe: Johan Pérez

Alejado de la escena política luego de su renuncia a la presidencia del Partido Popular Cristiano (PPC) y a su militancia en esa agrupación política, el abogado Raúl Castro Stagnaro pasa sus días abocado a la dirección de su estudio jurídico. Sin embargo, en medio de sus obligaciones profesionales, cuestiona la ideología de género que, según sostiene, es un pensamiento de carácter deshumanizante. El exparlamentario, además, critica al presidente Kuczynski, a las ministras Marisol Pérez Tello y Marilú Martens y a los parlamentarios Carlos Bruce y Alberto de Belaunde, por impulsar la agenda homosexual.

En el anterior Congreso, usted denunció que el proyecto de ley para crear la unión civil entre personas del mismo sexo, impulsado por Carlos Bruce, era la punta del iceberg de una doctrina internacional denominada ideología de género. ¿Se ratifica en esa apreciación?

Sí, por supuesto. En el Congreso no solo me percaté de la forma tan sesgada, pero además subrepticia, con que se pretendía introducir una serie de dispositivos que finalmente podían terminar en leyes, sino además de la enorme presión con que las ONG trabajaban para conseguir normas a favor de sus objetivos que no representan lo que la población del país quiere o necesita.

 En el Perú, ¿quiénes están detrás de la ideología de género?

El lobby internacional que hay a favor de la ideología de género es inmensamente poderoso y comprende en el Perú no solo a varias ONG, sino, también, a personas que están en la política, como la exministra Ana María Romero y que terminan por diversas razones vinculándose a estos organismos y asumen esa causa como propia en aras de una equivocada interpretación de lo que es la igualdad. A quienes ejercemos la defensa de los valores y de los principios y la defensa de la vida no nos quieren y nos consideran sus enemigos puesto que todo este tema de la ideología de género viene con otro concepto adicional que es el concepto leninista del mensaje hegemónico, es decir, solo esta es la verdad y nada más que la verdad. Es un pensamiento de carácter totalitario.

 ¿Cómo hacer frente a ese peligro?

Lo que hay que hacer, en este caso concreto, es salir al debate y decirle a estas ONG, como Promsex, a las feministas radicales y a todas estas organizaciones de naturaleza internacional que han sido copadas por la ideología de género, que no vamos a aceptar sus imposiciones, simple y llanamente porque ellos hayan logrado copar como lo están queriendo hacer acá determinados puestos de instituciones de alcance mundial. Además, tenemos que decirles a sus periodistas pagados y sus difusores que sus estrategias subrepticias, de apoderarse de causas justas para después vender sus causas injustas, no las vamos a dejar pasar.

 ¿Qué es lo más peligroso de este conjunto de ideas?

El carácter absolutamente deshumanizante de esta ideología que ignora la dignidad de la persona, el libre albedrío, la racionalidad, la realidad y lo que ellos definen como construcción social o como estereotipos lo llevan a tal extremo que queda totalmente desvinculado del mundo real. Además se pretende conducir a la humanidad a un estadio nunca antes visto donde el ser humano quiere convertirse en dios de su propio ser y, en consecuencia, desconoce la magnificencia de la creación y la naturaleza del hombre. Esto revela en el fondo un profundo egoísmo y un concepto absolutamente materialista.

 ¿Oponerse a la ideología de género es un tema religioso?

Este es un problema político. Estamos hablando del verdadero ejercicio de la libertad y no de la libertad que algunos quieren imponer. Esto es parte de una estrategia internacional que, a través del marketing, intenta crear un enemigo común basado en un rechazo a ciertas personas, a ciertas instituciones, ideas o agrupaciones, que trata de nuclear alrededor de esa idea una gran población para que ese movimiento tome cuerpo. Lo único que se pretende es tratar de presentar a la religión como un monstruo porque su estrategia es intentar destruir todo aquello que piensa de manera contraria a sus intereses.

 ¿Le sorprende que Pedro Pablo Kuczynski no aclare su posición sobre la ideología de género?

Estoy seguro que él no comparte muchas de estas cosas, pero también estoy convencido de que es una persona que ha vivido en otras realidades, donde hay familias deshumanizadas y se ha perdido el sentido de familia, y, por ello, tolera proyectos de ley o, incluso, declaraciones de algunos de sus partidarios, como Bruce y Alberto de Belaunde, que van mucho más allá de los compromisos que asumió inicialmente. PPK no ha tenido ni la fuerza ni la valentía para decirles que sobre esto no se habla. Él ha dejado actuar y correr. Ahora está dándose cuenta de que esto lo afecta políticamente.

 ¿Es adecuado el accionar público de los congresistas Bruce y De Belaunde?

Me causa mucha extrañeza, pero, también, me indigna el hecho de que ambos personajes no hayan dicho nada sobre la huelga de los maestros, sobre la tuberculosis, sobre la mala educación, sobre las inundaciones, sobre el plan de recuperación, sobre el analfabetismo y sobre la falta de infraestructura nacional. Lo único que hacen es hablar del tema gay. Nada más. Su objetivo es absolutamente concreto.

 ¿Cuál es su opinión respecto al fallo del Poder Judicial que anula parcialmente el enfoque de igualdad de género en el currículo escolar?

Es una noticia alentadora. La parte que se ha anulado con un fallo de la Primera Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Lima es la falta de entendimiento y de aceptación respecto de la participación de los padres en la elaboración del currículo escolar. Lo que la sentencia dice es que aquí hay una evidente imposición de criterios que los padres quieren discutir, que no la han propuesto y que no la aceptan.

 ¿Se estigmatizó al colectivo “Con mis hijos no te metas”?

Por supuesto. El colectivo no es solo un grupo de evangélicos. También estamos presente muchísimos católicos y gente de bien que no necesariamente profesa una religión, pero que entiende que no se puede permitir la deshumanización del ser humano. Yo diría que los detractores del colectivo han pretendido llevar su estrategia muy lejos y han pretendido imponer, siendo minoría, reglas que la mayoría no comparte y han sido descubiertos. Al haber sido descubiertos nos acusan, como es tradicionalmente su estilo, de homofóbicos, de intolerantes, de religiosos pervertidos, de organizaciones caducas y de cualquier cosa con tal de conseguir sus fines políticos. Hay que decir las cosas claras. Esta gente lo que está haciendo es política y sus fines son políticos y están queriendo legislar políticamente.

 ¿Las ministras Marisol Pérez Tello y Marilú Martens son operadoras de la agenda de género?

Sin lugar a dudas. La señora Pérez Tello es una operadora de la agenda de género. Ella tiene la gravísima responsabilidad de haber promulgado y aceptado el Decreto Legislativo 1323, que protege a la comunidad LGBT y de llevar adelante un plan de capacitación sobre género en el Ministerio de Justicia. En el caso de la ministra Martens, no creo que sea una operadora. Ella es parte de un grupo de personas que, sin conocer el tema de fondo, han sido comprendidas dentro de este trabajo de las ONG y de las instituciones internacionales que impulsan estas ideas y que las presentan como parte del concepto de modernidad.

 Para usted, ¿cuál sería el modelo de sociedad más adecuado?

Para mí una sociedad debería ser una estructura sana donde se respeten los valores, los principios, donde los seres humanos sean conscientes del concepto de comunidad, del bien común, donde la función del sistema sea proteger al ciudadano de la omnipotencia del Estado y le permita vivir en libertad, pero dentro de una organización sustentada en principios y valores. Lo demás es el caos, el individualismo egoísta y, en términos políticos, el paso previo a la anarquía política.

 ¿Cómo llegar a ese ideal?

Si nosotros como políticos, y como hombres que nos basamos y nos sustentamos en principios de valores, queremos que la sociedad funcione, sea digna y se convierta en un espacio donde los niños y las futuras generaciones puedan crecer en paz y tranquilidad, tenemos que ser conscientes que la ideología de género es en última instancia un mensaje nihilista, un mensaje desvinculado de la realidad y políticamente un mensaje anárquico.

Aquí no estamos hablando de religión. Estamos hablando de un racionalismo básico, de un positivismo básico, en el sentido de una normatividad básica que permita la vida en común y por antonomasia se respete la esencia del ser humano y no se le considere un objeto con el cual se puede realizar todo tipo de experimentos y situaciones que no corresponde a su naturaleza.

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