¿Ya cubrieron sus crucifijos e imágenes para este primer domingo de Pasión?

Dice Don Prosper Gueranger en su obra “El año litúrgico

En espera de esta hora la Iglesia manifiesta sus dolorosos presentimientos, cubriendo la imagen del divino Crucificado. La Cruz misma ha dejado de ser visible a las miradas de los fieles; está tapada por un velo (Este uso está relacionado con la idea de la penitencia pública en la antigüedad. Todos sabemos que los Penitentes públicos eran expulsados de la Iglesia, desde el Miércoles de Ceniza hasta el Jueves Santo. Cuando se quitó la penitencia pública, se ideó extender una cortina entre el altar y la nave en todas las iglesias, para hacer comprender a todos los fieles, que, sin penitencia, no pueden llegar a la visión de Dios. Cuando se suprimió la “cortina de Cuaresma”, se cubrieron los crucifijos y las imágenes y, más adelante, sólo durante el tiempo de Pasión). Las imágenes de los santos no están visibles; es justo que el siervo se oculte cuando la gloria del Señor se eclipsa. Los intérpretes de la Liturgia nos enseñan que esta costumbre austera de velar la cruz en tiempo de Pasión expresa la humillación del Redentor, obligado a ocultarse para no ser apedreado por los Judíos, como leeremos en el Evangelio del Domingo de Pasión.

La Iglesia ordena esta prescripción de velar las imágenes, desde el sábado a la hora de Vísperas, con tal rigor que, en los años en que la fiesta de la Anunciación de Nuestra Señora cae en la semana de Pasión, la imagen de María, Madre de Dios, permanece velada aun en el día en que el Angel la saluda llena de gracia y bendita entre todas las mujeres.

En la forma ordinaria ya no se lee el Evangelio donde los judíos toman piedras para apedrear a Jesús, quien desaparece en medio de ellos y se oculta. Ese es el simbolismo. Jesús no se esconde por temor, sino que el debe morir en la cruz, no apedreado.

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