Una investigación llevada a cabo por Crónica prueba que en los últimos cinco años veintidós madres y tres madrastras han asesinado a sus hijos (o hijastros).

Existe la generalizada creencia de que la violencia es consustancial al hombre -así lo decía, por ejemplo, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, con aquello de que “la violencia está incardinarse en el ADN masculino”- y de que la bondad y la paz, por su parte, son inherentes a la feminidad. La dura verdad, sin embargo, es que esta teoría – como muchas de las boyantes en el mundo hodierno – se ha formulado sin prestar la debida atención a lo real. No en vano, también las mujeres protagonizan episodios de violencia convenientemente ocultados por los medios de comunicación.

Los datos corroboran esta idea. No en vano, una investigación llevada a cabo por Crónica prueba que en los últimos cinco años veintidós madres y tres madrastras han asesinado a sus hijos (o hijastros). En tres casos, los asesinados fueron dos, por lo que el número de víctimas asciende a veintiocho. Han sido asfixiados, arrojados por una ventana, acuchillados, golpeados… Pero nadie habla de ellos, pues quienes los matan pertenecen a ese colectivo que, de acuerdo con los dogmas de la corrección política, sólo hace el bien.

Se antoja especialmente sangrante que no existan datos oficiales a este respecto. Especialmente si tenemos en cuenta que sí hay cifras oficiales de infantes asesinados a manos de sus padres (en el marco de una campaña contra la violencia de género). Así, desde 2013, han sido veinte los progenitores de este sexo que han atentado contra la vida de sus vástagos, a menudo como forma de venganza contra sus parejas o exparejas.

El asesinato por estrangulamiento de Gabriel Cruz ha ayudado a concienciar al pueblo español de la necesidad de proteger con más esmero y ahínco a los niños, que actualmente nadan en un océano de vulnerabilidad como consecuencia de la inexistencia de una ley de protección del menor.

‘Los últimos 100’

Ya antes de que la perdida de Gabriel galvanizase el sentido de la justicia de la sociedad española, ‘Save the children’ advertía de la espiral de silencio que envuelve a los infanticidios. Así, lanzó una campaña que, bautizada como ‘Los últimos 100’, muestra la historia de cien muchachos fenecidos en los últimos cinco años y urge a emprender un proyecto legislativo que contribuya a mitigar esta lacra (una ley de protección del menor, por ejemplo).

Durante la presentación de la campaña, se hizo hincapié en los datos, que se antojan escalofriantes: desde 2012 más de un centenar de infantes han fallecido como resultado de acosos de cariz sexual o escolar, de violencia directamente ejercida por los progenitores…

‘Queremos visibilizar una realidad que es invisible, porque no interesa a los políticos, porque ocurre dentro de los hogares o centros escolares y ahí se queda; son pocos los casos que se denuncian y no existen los medios suficientes para hacerlo posible’, aseveró la directora de comunicación de ‘Save the Children’, Laura Pérez.

 

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