“Nuestros carteles tienen un doble objetivo: educar e interpelar a las mujeres con mentalidad abortista”, cuenta Ed, autor de más de 1.000 mensajes pro-vida.

Su nombre es Ed Daccarett y desde 1998 decidió colocar anuncios publicitarios provida en Estados Unidos para educar y brindar asistencia al ciudadano promedio que, 25 años después de la legalización del aborto en el país, se ha alejado de la batalla por la defensa de la vida.

“¿Por qué, Señor? Después de todos estos años, de todos estos gastos y de todos estos esfuerzos, la persona de la calle permanece ingenua o desconectada de este tema crítico: el aborto”, se preguntó Ed en aquel tiempo, como cuenta en una entrevista al National Catholic Register(NCR).

Ha sido activista pro-vida durante más de tres décadas y pasó casi 20 años colocando anuncios en Florida

Al poco tiempo y a primera hora de la mañana, Ed escuchó la respuesta de Dios: “porque sigues haciendo lo mismo: convences a los ya convencidos”. Después de esta experiencia religiosa, inició su camino en defensa de la vida.

Ed, quien es oriundo de Kingston, en Jamaica, ha sido activista provida durante más de tres décadas y pasó casi 20 años colocando anuncios y vallas publicitarias en el estado de Florida en favor de los no nacidos.

“Nuestros carteles tienen un doble objetivo: educar e interpelar a las mujeres con mentalidad abortista. Usamos dos números gratuitos diferentes. Ambos están a cargo de consejeros remunerados”, señaló.

Actualmente cuentan con “más de 1.000 de lo que llamamos avisos de ‘salvavidas’, que incluyen 300 vallas publicitarias, 550 autobuses, 100 taxis, 42 estaciones de tren, 20 paraderos, 30 anuncios en el exterior de buses y 20 bancas de autobús”.

Asimismo, dirige una estación de radio católica sin fines de lucro, respondiendo al llamado de San Juan Pablo II de evangelizar el mundo a través de los medios.

El inicio de su obra

Antes de iniciar su labor con los anuncios publicitarios, Ed contó al CNR que fue en la década de los 80’s cuando, junto a su esposa, se motivaron a formar parte del movimiento provida.

Durante una caminata, ambos llegaron a una sala donde reproducían vídeos. En ese momento estaban dando “The Silent Scream” (El grito silencioso), un documental que enseñaba cómo se realizaba un aborto a través de una ecografía y en la que se ve el sufrimiento del bebé.

Después de ver el video, Ed dijo: “‘¡Esto no está bien! Alguien tiene que hacer algo’. Ese fue el verdadero comienzo de mi caminata en el movimiento provida”.

Ed: “Nunca me atraparon y esos carteles permanecieron por mucho tiempo. Poco sabía que el Señor me estaba preparando para poner vallas publicitarias”

Así, en 1984 empezó a comprar cientos de carteles en las ferreterías de Miami, pintando sobre ellos frases como “El aborto es un asesinato”.

“A primera hora de la mañana, salía con mi escalera y fui colocando estos carteles en todo Miami, lo bastante alto desde el suelo. Nunca me atraparon y esos carteles permanecieron por mucho tiempo. Poco sabía que el Señor me estaba preparando para poner vallas publicitarias” dijo Ed.

Muchas vidas se salvaron

Hasta el momento, Ed asegura que son muchos los testimonios de mujeres que decidieron no abortar gracias a la publicidad provida.

Entonces, mientras iban en el carro, la mujer inclinó la cabeza en oración y dijo: ‘Oh, Señor, necesito que nos hagas saber lo que quieres que hagamos’. Levantó la vista y allí ante sus ojos había uno de nuestros carteles. Finalmente, decidió no practicarse un aborto”, indicó.

El futuro de su apostolado provida

Ed dijo que su apostolado debe tener presencia en internet, con el objetivo de llegar a las personas que buscan información a través de smartphones.

“Nuestro anuncio aparecerá cuando alguien busque palabras como ‘aborto’ o ‘embarazo no planeado’. Nuestro anuncio la llevará a la página de OptionLine o del National Life Center”, dijo.

Finalmente, Ed exhortó a los católicos a seguir en la lucha provida: “Es bueno que las personas recen, pero el apóstol Santiago lo tiene muy claro cuando dice: ‘La fe sin obras está muerta’. Tenemos que salir de nuestra zona de confort, salir de la capilla e ir a la calle”.

“Estamos llamados a hacer el trabajo de Dios. Le dejamos los resultados a Él: ese es asunto suyo, no nuestro. Dios usa el más débil de los esfuerzos. Él lo magnifica; él lo amplifica, pero trae los frutos”, concluyó.

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Ed Daccarett / Crédito: National Catholic Register

FUENTE ACTUALL

Categories: Mundo

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