Bajo el mandato de Xi Jinping, la persecución, el encarcelamiento e incluso los asesinatos se han convertido en la moneda de cambio habitual para intentar controlar a estos creyentes que suponen casi 100 millones sobre una población de cerca de 1.400 millones.

El 1 de julio de 2015 entró en vigor en China la denominada Ley de Seguridad Nacional, mediante la cual el Partido Comunista Chino (PCCh) pretende proteger los intereses nacionales y su soberanía.

Según cita el Informe de libertad religiosa 2017 elaborado por la asociación Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), en ese mismo año el Frente Unido -una alianza constituida por partidos políticos legalmente permitidos en el país-, junto a la Administración Estatal para los Asuntos Religiosos (AEAR) y el propio presidente Xi Jinping, publicaron unas directrices a las que toda religión debe atenerse:

1) “Chinización”. Las religiones presentes en el gigante asiático deberán asimilar cada vez más la cultura china o se prohibirán. De esta manera se busca “eliminar” toda influencia extranjera.

2) Poder para designar los nombramientos religiosos. En el caso de la religión católica, por ejemplo, el nombramiento de los obispos lo hará el Estado no el Papa al ser considerado dirigente de una potencia extranjera (el Vaticano).

3) Sumisión al Partido Comunista Chino, que tiene que dirigir “efectiva” y “forzosamente” todas las religiones. Es decir, el Estado marcará las pautas de qué se puede y qué no enseñar en función del interés de la nación.

Ateísmo forzoso para los miembros del partido

No se permite que ningún miembro del PCCh esté adscrito a asociaciones religiosas desde la llegada al poder de Xi Jinping. Esto se aplica también a los antiguos miembros ya retirados.

En la época de los expresidentes Jiang Zemin’s y Hu Jintao, los miembros sí que podían practicar su fe en privado, con la única condición de no acudir a eventos religiosos públicos.

El partido ha promulgado normas para penalizar incluso a los que creen en el feng shui

El control sobre las creencias es tal que hasta el partido ha promulgado normas para penalizar incluso a los que creen en el feng shui (armonía de las fuerzas del universo) o intentan predicir acciones futuras muy enraizadas en el budismo y el taoísmo.

Estas nuevas normas entraron en vigor en julio del año pasado para los 88 millones de personas que conforman el Partido Comunista. De ser ‘cazados’ podrían ser expulsados y perder todos los privilegios.

Un miembro del partido, dentro de una escala muy jerarquizada, posee muchísimas ventajas frente al resto de la población. El miedo a perder estos privilegios en una sociedad tan desigual suele funcionar como método de represión.

El cristianismo en el punto de mira por “occidental”

La persecución religiosa y cultural contra los cristianos es asfixiante. En las Navidades de 2014 y 2015 se llegaron a prohibir en varias ciudades las fiestas, los árboles y hasta las tarjetas de felicitación.

La excusa: “fuerzas occidentales hostiles se están infiltrando en las religiones de China”. Esta suposición les permite, entre otras cosas, cerrar páginas web cristianas y protestantes con sede en China o en el extranjero.

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Retirada de una cruz en una iglesia de la provincia de Zheijang. Imagen: ChinaAid.
etirada de una cruz en una iglesia de la provincia de Zheijang. Imagen: ChinaAid.
Puertas abiertas informa de que “las pequeñas minorías conversas entre los tibetanos y los uigures musulmanes son objeto de una parte importante de la persecución, pero los cristianos entre la principal mayoría de la etnia han se enfrentan también a mayores restricciones”.

Cruces e iglesias erradicadas de la provincia de Zhejiang

El Estado inició una campaña en 2013 para demoler cruces e iglesias en la provincia de Zhejiang -en la costa este del país limítrofe con Shanghái- que acabó extendiéndose a las de Henan y Anhui.

El objetivo era hacer desaparecer de la vista todo atisbo cristiano representado por cruces y evitar que los edificios clásicos religiosos sobresalieran por encima de los demás.

En tres años (2013-2016) se han demolido más de 2.000 iglesias y cruces en Zhejiang

Las autoridades provinciales elaboraron un proyecto urbanístico que regulaba los edificios religiosos. Según esta normativa se “especifica el color, tamaño y localización de las cruces y las alturas de los edificios religiosos (no más de 24 metros de altura)”, recoge AIN.

Para evitar la visibilidad de las cruces y que estas sean reconocidas desde la distancia, ya no está permitido su construcción en lo alto de las torres sino que deben ir insertadas en la fachada, no siendo mayor de una décima parte de la altura del edificio.

Grupos de creyentes aseguran que muchos de los edificios derruidos cumplían con los requisitos establecidos, incluso algunos habían sido aprobados por funcionarios. En tres años (2013-2016) se han demolido más de 2.000 iglesias y cruces.

Los cristianos son el colectivo religioso más perseguido por el comunismo en China.
Los cristianos son el colectivo religioso más perseguido por el comunismo en China.
Esta flagrante persecución fue ideada por Xia Baolong, secretario del PCCh en la provincia, quien aseguraba que en Wenzhou –una de las ciudades de la región- tenía “demasiadas cruces”. No en vano, el 15 por ciento de la población de esta ciudad es cristiana.

Cabe destacar que el Estado había proyectado para 2020 que Zhejiang se convirtiese en un centro importante económico. La campaña de demoliciones se vendió como “embellecimiento de la región”. Puro eufemismo.

Persecución y muerte

El Informe de libertad religiosa recoge algunos ejemplos de hasta dónde llega la violencia con la que el comunismo trata de frenar la fe.

  • El sacerdote Pedro Wei Hiping apareció muerto flotando en un río en 2015 a los 41 años de edad. Se sospecha que fue asesinado por oponerse al control estatal representado por la Asociación Patriótica de Católicos Chinos.
  • Dos sacerdotes secuestrados por la policía tras celebrar misa, supuestamente por servir en comunidades clandestinas. No se volvió a saber de ellos.
  • Otro sacerdote arrestado y condenado sin juicio a prisión de 2006 a 2014. También se negó a regirse bajo la Asociación Patriótica de Católicos Chinos.
  • Un obispo detenido y nunca devuelto a la familia. Siguen esperando que se les devuelva el cuerpo o las cenizas.
  • Un pastor protestante y su mujer fueron enterrados vivos al oponerse a la demolición de su esposa. Él consiguió sobrevivir, ella murió asfixiada.
  • Un pastor fue condenado a un año de prisión al oponerse a la demolición de la cruz de su iglesia.
  • El Shandong Yingcai College en la provincia de Shandong expulsó en diciembre de 2015 a cinco alumnos cristianos por haberse reunido en una clase a orar.

Aquí pueden ver el testimonio de un sacerdote católico chino sobre la persecución religiosa:

 

 

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Los cristianos en China son la mayor fuerza social no controlada y la más perseguida

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