El cardenal Saraiva, que fuera responsable de causas de los santos durante diez años, confirma que la beatificación de Pío XII no ha tenido lugar debido a las presiones del estado de Israel.

En el año en que está previsto canonizar al Papa que cerró el Concilio Vaticano II, Pablo VI, y elevados ya a los altares Juan XXIII y Juan Pablo II, Su Santidad se permitió bromear con que algún día lo veríamos a él mismo convertido en santo de altar. Y, efectivamente, parece que la canonización de los últimos papas fuera coser y cantar, algo que fuera con el oficio.
Con una notable, casi indignante excepción: Pío XII. ¿Qué hace del predecesor de Juan XXIII poco apto para superar el proceso, o para ser, al menos beatificado? Si creemos al Cardenal Saraiva Martin, el veto de Israel.
Israel habría presionado al Vaticano para que se bloqueara la beatificación del Papa Pacelli, asegura Su Eminencia José Saraiva Martins, ex prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, durante cuyo mandato se proclamaron 1.320 santos y beatos.
En declaraciones al diario italiano Il Messaggero, Saraiva confiesa que esa fue la ‘espinita’ que se le quedó clavada de su paso por la congregación: no haber podido beatificar a Pío XII. En parte, asegura, por las presiones de Israel y la comunidad judía.
Después de la guerra, personajes como Albert Einstein expresaron su agradecimiento al Papa por su papel en el rescate de numerosos judíos, al igual que el New York Times dedicó páginas a recordar el heróico papel del Santo Padre para salvar vidas de judíos durante la contienda. Pero el hecho de que no condenara públicamente el Holocausto -algo que tampoco hicieron los otros líderes mundiales en el momento- es considerado una mancha en su historial.
“Traté de hacer todo lo posible y me alegro de haber llevado la ‘positio’ del Papa Pacelli al estado de Venerable, cuidando todos los aspectos. Ahora solo esperamos que suceda un milagro y el Papa, si quiere, lo proclamará beato. Por fin”, declara Saraiva en el diario, añadiendo: “En una ocasión siendo prefecto de la Congregación, el embajador israelí ante la Santa Sede vino a verme y me expresó su perplejidad. Me pidió que lo dejara pasar”.
Saraiva, por lo demás, no duda que Pacelli fuera un santo. “He estudiado su vida a fondo. Hizo lo que pudo por ayudar a los judíos y a los perseguidos. El Vaticano estaba lleno y también Castel Gandolfo. Hizo abrir las puertas de los conventos. Le acusan de haber callado, sin tener en cuenta el efecto que sus palabras hubieran tenido para tantos conventos e iglesias. Hitler le detestaba”.
Artículo original de Infovaticana
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