Entre los múltiples ataques a la Iglesia no falta el majadero que repite de forma grotesca y sin ningún fundamento histórico que a Giordano Bruno lo mató la Inquisición quemándolo en una hoguera después de haberlo acusado de hereje y de practicar magia negra. Este pequeño artículo iluminará un poco el tema.

Giordano Bruno fue un astrónomo, filósofo, matemático y poeta italiano nacido en Nápoles el 9 de febrero de 1548 y muerto supuestamente en la hoguera el 17 de febrero de 1600. Bruno fue ordenado sacerdote a la edad de 24 años, permaneció en la orden por casi 10 años para luego escapar del convento renunciando a sus votos de castidad y obediencia; vagó por Italia y Francia hasta que se asentó en Ginebra declarándose Calvinista, luego insultó a un eminente profesor Calvinista y tuvo que huir a Francia; sus trabajos en Francia son una mezcla de insultos, misticismo bizarro e ideologías chifladas; abrazó la magia creyendo en las cualidades ocultas de algunos objetos a la vez que sostenía que las enfermedades las causaban los demonios y que podían ser curadas por el toque de un rey o la saliva de un séptimo hijo. Como el rey Henry empezó a afirmar más su fe católica pensó que Francia no sería más un buen lugar para un excomulgado y decidió huir a Inglaterra; en 1583 llegó allí y se burló de un debate en Oxford; en octubre de 1585 estaba de nuevo en Paris donde sirvió como profesor en Helmstedt donde fue excomulgado por los luteranos acusándolo de Calvinismo. Excomulgado por todos regresó a Italia en 1591. En 1592 fue denunciado ante la inquisición por quien lo hospedaba acusándolo de haberlo traicionado con su esposa.

Si uno revisa la documentación de la época podrá constatar que casi todos los procesos de la inquisición terminaban en absolución, pero este era un caso particular, era un sacerdote renegado que entre sus muchas acusaciones destacaban la herejía y la blasfemia. Venecia lo envió a Roma en 1593; durante su juicio, que duró 7 años, sostuvo que los jueces no tenían autoridad sobre él y se reafirmaba en sus delitos, los jueces no tuvieron otro remedio que condenarlo en Febrero 17 de 1600. Esto lo podemos revisar con más precisión en una publicación de 1941 realizada por la Biblioteca Apostólica Vaticana bajo el título “II Sommario del Processo di Giordano Bruno, con appendice di Documenti sull’eresia e l’inquisizione a Modena nel secolo XVI”.

¿Entonces sí hubo una condena por parte de la Inquisición? Claro que sí, pero hay que tener en cuenta que la inquisición jamás ejecutó ninguna sentencia, el deber del Santo Oficio se limitaba a señalar, después de un riguroso estudio del caso con peritos en distintas áreas, si es que había o no herejía o algún otro tema que solo la Iglesia podía decidir. Era el poder civil el que colocaba la sentencia al delito y lo ejecutaba, no la Inquisición.

Sobre la muerte de este personaje ciertamente no faltan los librillos de historia que cuentan sandeces sin citar una sola fuente primaria, y ni qué se diga de los artículos que encontramos sobre este tema en la web. Los autores “más serios”, por decirlo de alguna forma, que sostienen esta barbaridad, como es Dorothea Waley Singer en su libro “Giordano Bruno, su vida y pensamiento”, no hacen más que aferrarse a una sola fuente, y que dicho sea de paso, es una pésima fuente. Estamos hablando de una presunta carta de Gaspard Schopp a su amigo Conrad Rittenshausen del 17 de Febrero de 1600, ciudad de Roma. Uno podría decir ¡ya está, hombre, es una fuente primaria! Pero no, porque esa supuesta “carta” la habría encontrado casualmente el pastor luterano Jean-Henri Ursin[1] (1608 – 1667) en un libro impreso en Alemania que, oh casualidad, es un extraño libro atribuido a un autor falso, con fecha falsa y lugar de publicación falso también.

En pocas palabras, nadie ha visto jamás el original de esa carta. Y por si esto fuera poco, Johann Brucker, el famoso autor protestante de la obra Historia critica philosophiae publicada en 1742-1744, afirma que Gaspard Schopp era una persona muy falsa.

Por otro lado, resulta en extremo sospechoso que ningún contemporáneo de la presunta ejecución de Giordano Bruno en Roma haya mencionado el hecho jamás ¿Cómo puede ser esto posible siendo que Giordano Bruno era un personaje reconocido en toda Europa? es imposible concebir que la muerte de este hombre haya pasado desapercibida incluso para los protestantes que muy probablemente hubieran sacado el mayor provecho de esto para atacar a la Iglesia Católica. Curiosamente ninguno dijo nada durante todo el siglo XVII.

Todo lo que se sabe es que tras pasar seis años, de 1592 a 1598, en las prisiones de Venecia, Bruno regresó a Roma. Lo peor que uno podría suponer es un arresto domiciliario en algún monasterio, sin embargo, no hay ninguna constancia de cómo murió, no hay ni un solo documento procesal o testimonial que mencione su presunta quema en la hoguera; este rumor aparece por primera vez en el año 1701, un siglo después. Incluso en 1726, según Johann Brucker, el bibliófilo italiano Haymius sostenía que Bruno fue quemado pero solo en retrato. Sin embargo, Brucker mismo se preguntaba por cuáles pruebas tenía Haymius para afirmar tal cosa. Se han analizado todos los despachos del gobierno de Venecia, y en ninguno se menciona a Bruno. Con esto quedaría más que desmentido el mito cientificista de que Giordano Bruno fue quemado en la hoguera.

[1] Ursin, Jean-Henri, Machiavellizatio.

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