Un hombre maltratado se encuentra solo ante la ley. Muchas veces, las sentencias de divorcio agravan la situación de una víctima de maltrato masculino.

Un hombre maltratado se encuentra solo ante la ley. Muchas veces, las sentencias de divorcio agravan la situación de una víctima de maltrato masculino.

Muchas veces el divorcio es el punto de partida. Sin las cargas de una relación que ya no se desea, se abre la posibilidad de una nueva vida. Sobre todo, cuando el divorcio sucede de un maltrato. Muchas víctimas de maltrato han sido absorbidas hasta tal punto por sus maltratadores que son una hoja en blanco. La diferencia es que a las víctimas mujeres les protege la ley, mientras que las víctimas hombres les da la espalda.

Una víctima de maltrato necesita recursos. Muchas veces ha sido aislada por el maltratador. Puedes ser de manera directa, obligando a dejar el trabajo, el contacto con la familia y amigos o indirecta a través del propio hermetismo de la víctima. En el caso de los hombres, la vergüenza socialmente construida por ser maltratado por una mujer es todavía peor.
En los primeros casos, la ley prevé mecanismos para proteger a la mujer en su nueva vida. Por un lado, el maltratador puede acabar en la cárcel o con fuertes restricciones que le impiden el contacto con su víctima. Aparte, recibe una indemnización y una pensión, lo que permite a la víctima tener el capital suficiente como para empezar a reconstruir su vida. Si se dispone de hijos comunes, las garantías crecen, como resultado lógico de la especial protección que merecen. Beneficios todos de los que muy difícilmente puede disponer un hombre maltratado, sobre todo cuando el crimen cometido para con ellos solo contabiliza como violencia doméstica.

Por desgracia, la necesidad de reparar los agravios producidos a las mujeres a lo largo de décadas de dejadez de la ley lleva a poner en desventaja a los hombres. El legislador, muchas veces motivado por el rédito electoral, ve adecuado proteger más a las mujeres. Es justo, las mujeres maltratadas merecen toda la protección que podamos darles. Sin embargo, ese mismo legislador ignora los datos para proteger a los hombres.

Porque es mucho más difícil explicar a la sociedad el porqué un hombre primero es víctima de maltrato y, segundo, necesita protección sin que sea entendido como un ataque a las mujeres maltratadas. En Patón y Asociados, somos conscientes de la existencia de estas leyes deficientes y tratamos con maestría cada caso, para conseguir una protección que muchos hombres maltratados consideran imposibles. Todo, para que el maltrato masculino no sea un crimen que pase la factura dos veces.

Por Juan Rivera Crespo, de Patón & Asociados

Categories: Opinión

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