Hace unos días, Heather Nauert, portavoz del Departamento de Estado de los Estados Unidos, en la habitual conferencia de prensa dijo: “Reconocemos, apreciamos y estamos muy agradecidos a los Cascos Blancos por todo el trabajo que están haciendo por la gente de su país y en nombre del Gobierno de los Estados Unidos y de las fuerzas de la coalición”.

Respondiendo a la periodista de la CBS Kylie Atwood sobre si, después de la decisión del presidente Donald Trump de congelar los 200 millones de dólares en ayuda a Siria, los fondos todavía seguían fluyendo hacia las arcas de los Cascos Blancos, Nauert apuntó: “Por lo que sé, todavía está todo en juego”.

La financiación para Siria, bloqueada por la Casa Blanca el pasado mes de marzo, estaba destinada a obras de infraestructura en las áreas liberadas por la coalición internacional liderada por Washington. Era dinero para la reconstrucción de carreteras, redes eléctricas e hídricas, edificios públicos (escuelas y hospitales) y para actividades de desminado.

La decisión se adoptó después de que Trump anunciara la retirada de Siria; en una reunión en Ohio había sido claro: “Ha llegado el momento de reconstruir nuestro país, cuidar de nuestra gente y luchar por nuestros trabajadores americanos”.

Pero la declaración de Nauert desvía la atención hacia otra cuestión: ¿los Cascos Blancos operan “en nombre del Gobierno americano”? ¿Con qué derecho? Y, sobre todo, ¿qué actividades harían para los Estados Unidos?

¿Quiénes son los Cascos Blancos?

La periodista británica Vanessa Beeley realizó recientemente una investigación sobre los Cascos Blancos, sus vínculos con los grandes medios occidentales y cómo estos frecuentemente citan a esta organización como una fuente fiable a la hora de hablar de supuestos ataques químicos y bombardeos del Gobierno sirio contra la población civil.

Pese a las constantes acusaciones independientes que aparecen en contra de los Cascos Blancos, explicó Beeley, se les protege y nunca son investigados. “Lo que hay de extraordinario con este grupo es que existe un gran número de acusaciones en su contra, particularmente del pueblo sirio. Así que hay que hacerse la pregunta de por qué esta organización recibe tanta protección. No vemos que se haga un documental sobre la Cruz Roja y luego reciba un Óscar”, señaló.

Y es que el film “Los Cascos Blancos”, dirigido por Orlando von Einsiedel y producido por Netflix, recibió en el 2017 la codiciada estatuilla al mejor cortometraje documental. Hollywood le daba así un espaldarazo a la organización creada por un exoficial de la Inteligencia británica.

Según varios testimonios de civiles sirios, los miembros de este grupo actúan como terroristas, aunque se les suele presentar como rescatistas. “Lo que vemos con los Cascos Blancos es una organización que, según la presenta (su fundador) James Le Mesurier, es una de las más creíbles en el mundo entero. Como rescatistas o bomberos, no es una organización que genere desconfianza a primera vista. Hay testimonios sirios que decían que se sentían reconfortados por su aparición y cuando se dieron cuenta de que los Cascos Blancos trabajaban como terroristas, se horrorizaron”, aseguró la periodista.

“La mayoría de los grandes medios de comunicación defiende a los Cascos blancos porque ellos no son más que escenógrafos para la política exterior de sus Estados”, denunció Beeley.

La investigación de la periodista británica puso en evidencia que esto se debe a que el grupo tiene un vínculo directo con varios medios occidentales. “Cuando hice una investigación sobre el documental de los últimos hombres en Alepo de los Cascos Blancos, descubrí que la organización que estaba detrás de su promoción tenía vínculos con Channel 4, la BBC y The Guardian, que son los mayores grupos de presión a favor de esta organización”, aseveró.

Los Cascos Blancos se fundaron en marzo de 2013, en Estambul, Turquía, y están dirigidos por James Le Mesurier, un británico especialista en temas de seguridad y ex oficial de la inteligencia militar de su país con una notable trayectoria participando en algunos de los escenarios en los que ha intervenido la OTAN, incluyendo Bosnia y Kosovo, así como Irak, Líbano y Palestina. Le Mesurier salió de la Real Academia Militar británica de élite de Sandhurst, y también ha participado en puestos de alto nivel en las Naciones Unidas, la Unión Europea, y en el Ministerio de Exteriores del Reino Unido.

Le Mesurier creó la fundación Mayday Rescue, a través de la cual los Cascos Blancos reciben una parte significativa de su financiación (cientos de millones de dólares). Entre sus sus donantes principales figura la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), que afirma que les asistió con más de 23 millones de dólares. El propio Ministerio británico de Exteriores reconoció que había prestado una cuantiosa ayuda económica a la organización, al igual que Estados Unidos, Dinamarca y Japón. Investigaciones periodísticas mencionan también otras fuentes de financiación del grupo, entre ellas las provenientes de Arabia Saudí, Qatar y la Unión Europea.

Los Cascos Blancos son una organización elevada a un estatus casi mítico por periodistas y políticos occidentales en los últimos años. Sin embargo, varias fuentes señalan que el grupo actúa, sobre todo, en los territorios controladas por el Frente al Nusra, filial siria de Al Qaeda.

El reconocido músico británico Roger Waters, uno de los fundadores de Pink Floyd, ha calificado recientemente a los Cascos Blancos como “una organización falsa que produce propaganda para los terroristas dentro de Siria”.

La página web de los Cascos Blancos pertenece al grupo de abogados The Syria Campaing, registrada en el Reino Unido, que ha expresado en reiteradas oportunidades su activa oposición al Gobierno del presidente Bashar al Assad. Este grupo de jurisconsultos señala en su sitio de Internet que cuentan con dos líneas principales de acción: la creación de campañas por todo el mundo y la creación de reportes, infografías y vídeos. Según esta información, por tanto, los Cascos Blancos son una empresa audiovisual, conformada por actores, diseñadores y otras especialidades vinculadas al mundo del espectáculo.

Esto ha sacado a la luz no solo el estrecho vínculo de la organización con determinados grupos, sino también el hecho de que muchos de los vídeos de sus rescates serían construcciones manipuladas o verdaderas puestas en escena para el consumo del mainstream occidental.

Actualmente, hay una cantidad impresionante de imágenes que demuestran como muchos de los voluntarios de los Cascos Blancos son también militantes de los grupos yihadistas más crueles y despiadados.

El caso de Duma

El pasado 7 de abril, los Cascos Blancos reportaron que al menos 40 personas murieron por el efecto de las armas químicas empleadas en la ciudad de Duma, la última controlada por los extremistas en la región de Guta Oriental.

Los denunciantes afirmaron que las fuerzas gubernamentales sirias estaban detrás de esta agresión, pero el Gobierno de Damasco y Rusia siempre han sostenido que el supuesto ataque es falso.

Los medios de comunicación empezaron a publicar el comunicado de los Cascos Blancos sin contrastarlo y ocultando las informaciones rusas y sirias que negaban los hechos.

El incidente todavía no ha sido corroborado de manera independiente, pero llevó a que Estados Unidos, Francia y Reino Unido lanzaran “ataques de precisión” contra Siria la madrugada del día 14.

Los expertos en esta clase de armamento reconocen que simplemente mirando un vídeo o una foto es imposible saber si una persona ha estado expuesta a agentes químicos, y que la única forma de confirmar la contaminación es tomando muestras y analizándolas en un laboratorio.

Por su parte, el periodista británico Robert Fisk recopiló in situ una serie de testimonios que afirman que los Cascos Blancos fueron los encargados de escenificar el vídeo del presunto ataque en Duma, un material que circuló a toda velocidad por los principales medios de comunicación y redes sociales.

De hecho, la organización estaba presente en la ciudad ocupada por los extremistas, y fue la responsable de difundir las primeras imágenes (que hasta la fecha no tienen confirmación) de las víctimas del presunto ataque químico.

Corresponderá a los inspectores de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) verificar lo que realmente sucedió en Duma.

Mientras tanto, sigue habiendo dos preguntas sin respuesta sobre la frase que tal vez se le escapó a la Sra. Nauert:

1. Los Estados Unidos bloquearon los fondos para la reconstrucción de Siria, pero ¿continúan financiando a los Cascos Blancos?

2. ¿Qué trabajo harían los Cascos Blancos, “en nombre del Gobierno de los Estados Unidos”?

(Fuente: Gli Occhi Della Guerra)

Categories: Mundo

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