Ante las las últimas declaraciones del presidente LGTBita después de su visita al Papa Francisco, queda en evidencia que mintió descaradamente y que sus palabras no fueron más que una mera formalidad para evitar mayores polémicas. La premier confirma la estrategia de usar sutilezas lingüísticas para implementación de la ideología de género.

Como ya todos sabemos, PPK se encontró el pasado viernes 22 de septiembre con el Papa Francisco. Después de una conversación privada de media hora, fue cuestionado por la prensa sobre el currículo escolar y la idelogía de género, a lo que dijo:

Mire, los hombres y las mujeres deben tener oportunidades iguales, no debe haber ideología en la educación. Nosotros somos gente moderada, lo que nos interesa es que todas las chicas y los chicos tengan una buena educación, y luego, tengan la vida que escojan

Para cualquiera con dos dedos de frente esto no es más que diplomacia politiquera barata, sobre todo si viene de un hombre que de forma recalcitrante prometió no retroceder ni un milímetro en su reforma educativa que incluye la perspectiva ideológica de género como contenido transversal. Siendo considerados, por no decir ingenuos, la declaración significaría dar “un paso atrás”, pero no necesariamente lanzarse en retirada.

Ante esto aparecieron reacciones diversas. Carlos Polo, director para América Latina del Population Research Institute, escribió en su cuenta de twitter:

“PPK ya se comprometió de palabra a sacar ideología de género. Ahora debe pasar a las obras y modificar el currículo“.

Christian Rosas, vocero del movimiento Con Mis Hijos No Te Metas, escribió en su cuenta de Facebook:

“Esperemos ahora que sus palabras coincidan con sus hechos”.

La asociación Padres en Acción, que recientemente ganó una demanda judicial contra el gobierno al obtener la anulación de un párrafo del currículo que presenta la sexualidad como una construcción social dijo a través de un tuit:

“PPK en Roma a favor de la educación sin Ideologías. Ahora falta corregir el currículo. Las rectificaciones serán para el bien de los niños”.

Algunos han llegado a pensar que estas declaraciones neutralizaron a la nueva premier, Mercedes Aráoz, que ni bien juró en el cargo, aseguró que la perspectiva de género no saldría ni del currículo ni de la reforma educativa. Los medios presentaron estas palabras como una suerte de descalificación de la posición del profesor Idel Vexler, nuevo titular de Educación, quien había solicitado al gobierno, meses antes de ser nombrado, que el concepto “género” fuera retirado del currículo porque se prestaba a equívocos.

Pongámonos serios y dejémonos de esperanzas infantiles

Idel Vexler ha dejado muy en claro en más de una entrevista que jamás se ha opuesto a las políticas educativas del gobierno. Algunos pro-vida lo vieron casi como un aliado al enterarse de su petición para que se retire la palabra “género” del currículo, lo sentimos por ellos pero nada más lejos de la realidad; siempre ha negado la existencia de la ideología de género en el currículo y si pidió se retirase la palabra “género” fue solo para calmar a los padres de familia y continuar con las políticas educativas pero esta vez disimulándolas para evitarse problemas. La misma Mercedes Aráoz ha mencionado esto frente a cámaras:

“En realidad, lo que él (Vexler) considera es que el tema de igualdad de género no se va a sacar. Se empezó a hablar del tema de igualdad de género también en su gestión en la época de Toledo, o sea se empieza, desde esa época, a hablar de temas de igualdad de género”, enfatizó.

Respecto a la petición de quitar la palabra “género” dijo:

“Eso no es un cambio, son sutilezas de cómo utilizar los verbos para no generar tampoco conflictividad con las familias pero no es una posición”, declaró en RPP Noticias

Como se puede ver no hay ninguna contradicción entre la nueva premier y Vexler, todo lo contrario, están unidos en un mismo afán de usar sutilezas lingüísticas para mantener calmados a los padres de familia y seguir con la agenda LGTBita en el currículo nacional. Ni siquiera podríamos pensar que PPK ha vuelto de Roma arrepentido de su actuar y le ha puesto su estate quieto a la premier porque ayer declaró nuevamente para El Comercio y dijo que “la política educativa no cambia”, “hemos buscado a una persona [el nuevo titular del Minedu, Idel Vexler] que conoce el tema de la reforma desde antes.”

Hablando de Vexler dijo:

“Él fue crítico del período particular de la ex ministra [Patricia] Salas y, luego, de algunas acciones. Pero plantear mejoras no significa ser crítico o decir que no hará la reforma. En materia de género tampoco ha sido crítico en el sentido de quitar el tema de la igualdad o respeto a las personas. Él plantea mejoras en el currículo. Hay que trabajar el lenguaje para no generar conmoción en la gente. Se puede aligerar la tensión, pero no son cambios radicales. El enfoque de género se mantiene.”

Como pueden ver, las palabras de PPK no fueron más que una mera formalidad para evitar mayores polémicas. Se ha reído en la cara de todos los peruanos y en la del mismísimo Papa Francisco. Esto deja en una muy mala posición al país ¿Tenemos un presidente que no tiene ni la más mínima idea de cómo gobernar o una premier que quiere hacer lo que le da la gana sin importarle cómo quede la honra del jefe de estado? Probablemente ambos.

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