Por Finan Di Lindisfarne. ANONIMI DELLA CROCE. 9 de Septiembre de 2017.

Queridos amigos lectores,

Quiero compartir urgentemente con ustedes este enlace, con una pizca de ironía para no ponerme a llorar inmediatamente:

Oficina de Prensa de la Santa Sede. Boletín del 09.09.2017

Vamos, confiésenlo, no lo han entendido bien, ¿verdad?

Será tal vez el cansancio, pero a mí los legalismos me dan dolor de cabeza.

Por lo tanto me he dicho: “Finan, ¡debes hacerlo simple su quieres comprender!”

He aquí que el bueno y viejo ‘copia y pega’ ha venido en mi ayuda y he decidido en consecuencia:

  1. Hacer evidentes las diferencias y…
  2. Esbozar algunas conclusiones personales a la luz de otras cuestiones que estamos afrontando últimamente.

Bien, para ahorrarles tener que leer el enlace de arriba en su totalidad, sepan que el Sumo Pontífice ha escrito un Motu Proprio que modificará “ligeramente” (es sarcasmo) – a partir del 1º de octubre de 2017 – el canon 838, que trata acerca de cómo se regulan las publicaciones y las traducciones de los textos litúrgicos.

 Aquí tienen amigas y amigos, el antes y el después.

(ANTES)
Canon 838

Can. 838 § 1. La ordenación de la sagrada liturgia depende exclusivamente de la autoridad de la Iglesia, que reside en la Sede Apostólica y, según las normas del derecho, en el Obispo diocesano.
§2. Compete a la Sede Apostólica ordenar la sagrada liturgia de la Iglesia universal, editar los libros litúrgicos, revisar [autorizar] sus traducciones a lenguas vernáculas y vigilar para que las normas litúrgicas se cumplan fielmente en todas partes.
§ 3. Corresponde a las Conferencias Episcopales preparar las traducciones de los libros litúrgicos a las lenguas vernáculas, adaptándolas de manera conveniente dentro de los límites establecidos en los mismos libros litúrgicos, y editarlas [publicarlas] con la revisión previa de la Santa Sede.
§ 4. Al Obispo diocesano, en la Iglesia a él confiada y dentro de los límites de su competencia, le corresponde dar normas obligatorias para todos sobre materia litúrgica.

(DESPUÉS – es decir, a partir del 1/10/17)

Can. 838 – § 1. Regular la sagrada liturgia depende únicamente de la autoridad de la Iglesia: esto compite a la Sede Apostólica y, según el derecho, al obispo diocesano.
§ 2. Es competencia de la Sede Apostólica ordenar la sagrada liturgia de la Iglesia universal, publicar los libros litúrgicos, revisar[1] las adaptaciones aprobadas según la norma del derecho por la Conferencia Episcopal, así como vigilar para que en todos los lugares se respeten fielmente las normas litúrgicas.
§ 3. Corresponde a las Conferencias Episcopales preparar fielmente las versiones de los libros litúrgicos en las lenguas vernáculas, adaptadas convenientemente dentro de los límites definidos, aprobarlas y publicar los libros litúrgicos, para las regiones de su pertinencia, después de la confirmación de la Sede Apostólica.
§4. Al obispo diocesano en la Iglesia a él confiada corresponde, dentro de los límites de su competencia, dar normas en materia litúrgica, a las cuales todos están obligados.

[1] En la versión italiana del C.I.C., comúnmente en uso, el verbo “recognoscere” está traducido como “autorizzare” pero la Nota explicativa del Pontificio Consejo para la interpretación de los Textos Legislativos ha precisado que la “recognitio” “no es una aprobación genérica o sumaria y mucho menos una simple “autorización”. Se trata, en cambio, de un examen o revisión auténtico y detallado…” (28 de abril de 2006)

Entonces, vayamos en orden.

Y ustedes me disculparán si mi interpretación puede resultar maliciosa. Estoy preparado para vuestros comentarios; propongo, así, este artículo como una mesa de “análisis conjunto” sobre este movimiento del Papa.

A mí me parece lo siguiente:

En congruencia con cuanto sucede en relación al proyecto de intercomunión, y en cuanto a lo que con anterioridad ha sido afirmado por el mismo Pontífice – más bien, el Obispo de Roma (palabras suyas) -, o sea, querer DESCENTRALIZAR las decisiones en materia litúrgica y dar espacio (sin embargo no bien precisado) a las diócesis particulares, ¿qué mejor movimiento que cambiar AHORA estos dos cánones?

¿Un cambio que pocos comprenderán a fondo?

A primera vista parece que la diferencia es sólo práctica o procesal.

Para los efectos la diferencia – en mi humilde opinión – es sustancial.

 ANTES ERA NECESARIA UNA AUTORIZACIÓN PARA HACER CUALQUIER MODIFICACIÓN.

EN CAMBIO, A PARTIR DEL 1º DE OCTUBRE LAS MODIFICACIONES ESTARÁN SUJETAS A REVISIÓN.

Entonces, se confirma la centralidad de Roma en todo momento.

Pero DE MANERA IMPLÍCITA se autorizan las modificaciones LOCALES, a pesar de la necesidad de una REVISIÓN.

Revisión que la tranquilizadora nota a pie de página define como un examen o revisión atenta y detallada.

Sí pero… ¿quién hace esta revisión?

Vista la tendencia que conocemos bien (VEAN A ALEMANIA, por ejemplo), ¿Qué no se trata de una movida astuta para luz verde a las modificaciones locales que al final apuñalarán el corazón del catolicismo?

¿Y qué sucederá cuando a la Santa Sede lleguen de todas partes MODIFICACIONES tras modificaciones de los textos?

Vencerá el principio de acogida.

El acogimiento hacia el desorden.

Esto es lo que personalmente intuyo después de haber analizado una media hora con la cabeza fría.

Amigos, ayudémonos a comprender bien este punto.

Es algo muy grave.

Una movida astuta en el momento justo. Vendida como una “confirmación” de la centralidad de Roma.

Finan Di Lindisfarne

[Traducción de Dominus EstArtículo original]

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Categories: Iglesia

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